¿Llantos que duran horas y parece que no tengan fin? Llantos muy agudos que aparecen sobre todo al atardecer? ¿Estos son los síntomas típicos del cólico de lactante. Si tienes un bebé de entre 15 días y 4 meses, seguramente está sufriendo uno de estos cólicos pero, ¡tranquilos padres! No perdáis los nervios y seguid leyendo.

“Una buena forma de saber que no se tienen que buscar otros diagnósticos es comprobar que el resto del día el bebé está contento, come bien y gana peso de forma correcta”.

Más de un 30% de los lactantes sufren cólicos pero estos suelen desaparecer hacia los 3-4 meses de vida. La cuestión es: ¿qué podemos hacer mientras tanto?

Los cólicos aparecen por un aumento de gases en el intestino del niño debido a falta de maduración de su sistema digestivo o a una ingesta de aire mientras toma el biberón. Solo en algunas ocasiones los cólicos pueden ser debidos a una intolerancia a determinadas leches.

Es frecuente que el niño trague demasiado aire durante la toma de la leche, y esto le produzca un exceso de gases. En caso de que le estés dando el pecho, asegúrate que se coge bien al pezón. Si no es así, se pueden utilizar pezoneras. Y en el supuesto de que le estés dando biberón, para evitar que se trague el aire podemos utilizar los biberones del Dr.Brown’s ya que todos ellos tienen un sistema anti-cólico con válvulas que eliminan el aire porque el niño no se lo trague.

Otro factor a tener en cuenta es el hecho de utilizar una leche adecuada. Nosotros desde la Farmacia aconsejamos la leche Enfamil Confort, una leche hidrolizada de fácil digestión y bajo contenido en lactosa. Además contiene ácidos omega 3 (DHA) y omega 6 (AA) que están involucrados en el desarrollo del cerebro y del sistema ocular del niño, nucleótidos que mejoran su sistema inmunitario y prebióticos que alimentan la flora intestinal del niño favoreciendo así el tráfico intestinal. Se trata de una fórmula muy completa para sustituir la leche materna en caso de que no se pueda dar el pecho o bien, cuando dejes de darle.

Otra opción es darle al bebé unos gránulos homeopáticos denominados Colikind unos minutitos antes de cada toma. Los gránulos se pueden deshacer en un poco de agua o, incluso, ponerlos directamente en la boca del bebé porque se disuelven rápidamente. Están especialmente indicados en el cólico del lactante porque hacen una acción de calmando, tranquilizadora y analgésica.

Y si aun así no mejora…No te desesperes, todavía tenemos un par de trucos más para explicarte!

No se aconseja que el niño esté en posición horizontal todo el día puesto que esto no ayuda a la eliminación de gases, de forma que sácalo a pasear un rato, cógelo en brazos con su panza apoyada sobre tu antebrazo, siéntalo un rato a la hamaca, etc.

Y, ya por último, es muy aconsejable hacerle un masaje un rato antes de la hora que acostumbre a tener el cólico. Hay que hacer el masaje cuando el bebé está tranquilo y receptivo, no en el momento del cólico, puesto que entonces le provocamos más malestar y lo ponemos más nervioso.

A continuación te explicamos unos sencillos pasos a seguir aconsejados por fisioterapeutas especialistas en el cólico del lactante:

  1. Siéntate de manera cómoda y estira a tu niño entre tus piernas de forma que os miráis.
  2. Coge un poco de óleo corporal. Los laboratorios Weleda tienen un aceite de caléndula especial por bebés, que va muy bien. Frótalo por tus manos para calentarlo y empieza a frotar de forma suave su barriga para acostumbrarlo.
  3. Ya estamos listos, ¡empezamos! Aplicamos un poco de aceite de masaje al abdomen del bebé, con masajes de arriba abajo y de abajo arriba, para facilitar el masaje.
  4. Ahora vayamos pasando las manos por su abdomen haciendo círculos en el sentido de las agujas del reloj ya que es el mismo sentido en el que se mueve el trato intestinal. Poco a poco, a medida que se vaya relajando podremos ir presionando con más fuerza y notaremos como iremos deshaciendo los gases. Es posible que se queje un poco al inicio, pero enseguida notarás que le gusta y que los cólicos van mejorando.
  5. Mueve las piernas del bebé, flexionándolas arriba y estirándolas unas cuántas veces, siempre con las piernas juntas. Después, mantiene las piernas flexionadas sobre su barriga haciendo pequeñas presiones sobre el estómago.

Repite estos movimientos un par a veces y… ¡Adiós cólico!